Esos que no son el Lido

Posted: mayo 4, 2011 in Uncategorized

"El amor más sincero es aquél que sentimos por la comida", dijo Bernard Shaw, el hombre que no conoció el delivery paraguayo.

Lo recuerdo como si fuera ayer. Oh, sí. El domingo, anteayer, me levanté algo más malhumorado y peleado conmigo mismo que de costumbre. Bajé las escaleras, sin bañarme o peinarme -bah!-, y llegué al comedor. “Para las 12 pedí el delivery de la Fina Stampa,  elegí varias clases de pastas” me dijo algún miembro de mi familia, con sonrisas y optimismo -puaj!-. (Las sonrisas y el optimismo, no las pastas).

Eran las 12:35 y la comida no había llegado. “No te apures tanto, seguro tienen otros trabajos”, dijo mi hermana.

A las 12:49 llamaron de La Fina Stampa a confirmar el pedido -que era uno inventado por ellos, no el que fue hecho por mi familia- que alcanzaba 500.000 guaraníes. Decidí que la mejor respuesta era darme una ducha y soñar con un mundo donde los deliverys cumplen y forman una Liga de la Justicia para combatir la hambruna mundial… La hambruna de la gente que puede pagar sus comidas, claro.

Finalmente, el domingo almorcé a las 13:44. ¿Te parece normal? Bueno, a mi no. Me parece algo lleno de frustración de mechupaunhuevomicliente que me hace sentir como atacado por un enano en celo. Pero esta no fue la primera vez (del mal servicio, no del pequeño sodomizador).  Un par de domingos atrás, en mi casa decidieron probar “algo nuevo y rico”, entonces llamaron a La Miga. Genial, ¿no? No, para nada. Las pastas llegaron frías. Y no uso la palabra fría solo para tratar de explicar que no estaban calientes. Estaban realmente frías, tanto que puse 3 capelettis en mi vaso y me serví gaseosa. ¿Lo peor? Era más rico que el hielo normal. No aceptaron quejas, cambios, mimos, ni nada. Bueno, la plata sí aceptaron, pero el servicio dado no fue el prometido. Faltó la otra parte del trato. ¿Alguien puede decir “chantaje”?

El problema es real, está creciendo y molesta mucho. ¿Cuál podría ser la solución? Bueno, al instante pensé que era la misma solución de todos los otros problemas del mundo (o de mi mundo, al menos). Me refiero, obviamente, a Burger King. Ese superhéroe que me salva cuando yo, indefensa damicela, soy atacada por los malvados servicios gastronómicos mediocres y ladrones que buscan conquistar el mundo para convertirlo en harina, que se usará para cocinar un plato horrible, que será entregado 3 horas más tarde de lo establecido. Y al final, pondrán en su fachada, por debajo del nombre del local: “Excelencia en nuestros servicios”. Claro que sí, ajá.

Entonces, ahí estaba yo. La barba crecida, la panza ruidosa, los ojos semicerrados y la boca escondiendo groserías. Mi cerebro ya saboreaba esas saladas papas fritas. El gusto de la enorme carne de la hamburguesa, el exceso de queso y las verduras de shopping -con el genial toque del pepino de plástico-, ya recorría mi lóbulo colesteral -no es un error ortográfico, yo tengo ese lóbulo-. Sólo tenía que esperar 45 minutos. Eso fue lo que dijo la chica, “su pedido llegaría en 45 minutos, señor Cantero. ¡Muchas gracias!”. ¿Por qué era tan amable? ¿Por qué? Hubiese preferido que me diga “su pedido podría llegar a tardar hasta 2 horas, señor Quenuncacomesano. Pero le prometo que valdrá la pena”, o “¿por qué no prueba con McDonald’s?”. Pero no. Me mintieron, me TUVIERON que mentir, una vez más. Cancelé el pedido, antes de que pase tanto tiempo que termine evolucionando a un ser sin piernas, sexo ni pelos, con ojos ciegos, que se comunica mediante la mente y se alimenta de las bacterias del suelo usando ventosas en las palmas de las manos.

Frustrado, triste y engañado decidí ir con los muchachos a Pancholo’s. El bueno y viejo de Pancholo’s, ese al que dejaste no sabes por qué, ya que siempre cumplió contigo. Aquél, que te obligaba a repetir la definición de “y sería algo así como el McDonald’s paraguayo”. Pancholo’s… ¡Qué buen lugar era! ¿Por qué lo dejé? Épicas noches con mi hermano mayor, cuando 2, 3, y hasta 6 Guazucholo’s caían en nuestras garras y eran enviados al peor de los agujeros negros que la naturaleza pudo crear. ¡Cómo disfrutábamos! Sí, Pancholo’s era la salida de esta pesadilla comestible que no podía comer porque nunca llegaba a materializarse. Había un único problema…

¿Y Pancholo’s adónde fue? Lo que encontré no se parecía en nada a lo que yo recordaba. Bueno, estaba el lorito insoportable con su tereré, sí. Pero al resto parece que se lo comió el bicho de Cloverfield y lo defecó ahí mismo, y se quedó con forma de balneario/restaurante de favela rechazada. No habían empleados. Creo que había una sola chica que te tomaba el pedido, te cobraba, después se cambiaba de ropa y te servía la gaseosa, después se volvía a cambiar y preparaba las papas y hamburguesas, se cambiaba una vez más y te los daba en bandeja. Como si fuera que me va a engañar… (Aclaro que todo ese proceso resumido en pocas palabras, tomó más de lo que parece. Como 1 hora y media). Las salsas -tan adorables en su época- eran un caldo de algo rojo, moscas, y pedacitos de servilletas. Visualmente, no encontré diferencia entre mi Guazucholo’s y una bosta de toro Hereford. Del gusto no me puedo quejar, porque no tenía ninguno. Eran las 23:15, cuando declaré la muerte de Pancholo’s.

Son ejemplos de algo que se quiere volver costumbre, pero que no podemos permitir. La lista de lugares sigue, y van desde Café Bohemia a McDonald’s, pasando también por Pizza Hut y llegando hasta La Vienesa.

Si algunas de estas personas se pichan, que se pichen y mueran en la espera de sus podridos deliverys. Pero la verdad es que cada uno de estos lugares llegó a tener algo, un plato, una bebida, un nosequé, que alguna vez nos atrapó a todos. Lo único que yo pido es que no se olviden de esos productos, de esa calidad, o de esa atención al cliente que les permitió crecer como un negocio rentable.

Y una cosa más, no son el Lido. Ese es el único lugar en el mundo que tiene permiso para tener una mala atención. Porque al menos, te lo retribuyen de otra forma. Pero ustedes no, no son el Lido.

Yo, el colorado

Posted: marzo 15, 2011 in Uncategorized

Las seccionales son nidos de seres sin forma ni inteligencia

Agente Canterou, queremos que vaya a una misión. Estará llena de peligros, secretos, criaturas del infierno y mucha, mucha ignorancia. Esta misión, si decide aceptarla, será ir a un lugar de votación de las internas coloradas, y pasar como uno de ellos hasta el cuarto oscuro. Necesitamos que se mezcle, tome notas, y nos traiga información detallada sobre los individuos y su no inteligencia colectiva.

Buena suerte, agente.

 

Este mensaje se autodestruirá en 5 segundos. Si no lo hace, favor devolver al remitente y actuar como si fuera que se destruyó.

 

Escrito en papel carta verdoso, con un dibujito de algún animal de Disney, este mensaje fue encontrado el pasado domingo de mañana, en mi cajón de anatómicos. No se autodestruyó en 5 segundos. Tampoco en 14. Pero sí se me perdió… ¿O quizá así se autodestruye?

 

Decidí aceptar la misión. Esta es la historia.

 

Logré afiliarme al partido Colorado en épocas de elecciones para el candidato presidencial. Me pareció tan ofensiva la postulación de Blanca Godzuki Ovelar, y tan inocente y virgen el momento de Castiglioni, que me uní solamente para votar por él. No sirvió de mucho, pero al menos puedo putear con propiedad.

Lo que pasó el domingo lo tengo en la bitácora del capitán. Va.

Bitácora del capitán,

Día: Domingo 14 de marzo

Año: 2011

Hora: 11:30 am, aproximadamente

El inicio

Logré conseguir un medio de transporte adecuado para acercarme a nuestro destino. La Hilux del año 98 se abrió camino sin problemas hacia esa tierra inexplorada y temida por cualquier humano medianamente inteligente (Zuni, Dallys, corran).

A medida que nos fuimos acercando, la fauna del lugar comenzó a cambiar. Las criaturas pasaron de ser gomeros, peatones varios, perros callejeros y palomas, a seres olvidados de Dios. Deformidades tales que hacían pensar que quizá este sea el basurero de la naturaleza. Me dio piel de gallina con solo pensar en lo que se vendría más adelante y qué será de la televisión paraguaya si seguimos así.

Al fin, divisé lo que los nativos llaman “seccional”. En tiempos normales, el edificio cumple el papel de escuela pública. Está ubicada sobre la avenida Aviadores de Chaco y Santísima Trinidad. Cientos de niños van y vienen del lugar todos los días, a culturizarse y aprender a hacer de nuestro país, un lugar mejor que alguna favela brasilera. Pero hoy, eso parecía imposible, distante y falso. Hoy, el lugar estaba infestado. Se erigía como una sombría estructura podrida, rodeada de moscas y criaturas extrañas.

Nos acercamos lo más que pudimos, pero el piloto de nuestra nave tuvo que detenerse a cierta distancia. De ahí bajé, y continúe mi camino a pie.

Acercándome al hot spot.

Sigilosamente, como Shakira, me abrí paso entre sucesos cada vez más raros. Al comienzo creí que ellos sabían que yo era un intruso, que venía a burlarme de ellos con chistes que no podrían llegar a entender jamás, pero luego me di cuenta que esa era su forma natural de actuar. Sentados en grupos, recostados contra lujosas camionetas que cuestan una cantidad de dinero inentendible para ellos, sentados en escaleras rodeados de chipas y empanadas, con tereres viejos, espumosos y sin sabor, ellos olfatean constantemente el aire.

H.P. Lovecraft no se hubiera atrevido a entrar, del espanto. Pero yo logré cruzar los portones y subir las escaleras. Había niños, ancianos y adultos. Todos con algún distintivo rojo, todos apestando a perdición. Sudados, con su ropa pegoteada y sus alientos con olor a traición y dinero, hablando sobre el candidato de turno y su habilidad de poner la galleta dura y la camioneta cara en sus mesas. Hablaban del partido, y no de aquel que le robaron a Olimpia, sino del partido que para ellos era la solución a sus problemas. No del país, solo los suyos. Al rascarse -cosa que realizaban más que constantemente- pedazos de piel caían en grandes cantidades, llenando el suelo de cosas gelatinosas hasta hacer que sea prácticamente imposible caminar sobre él. Bolsitas de comida, cigarrillos, latitas de cerveza, yuyos viejos, y la inmundicia de sus cuerpos eran los nuevos ingredientes de esa superficie.

Caminé como si esto no me importase, llegando a la entrada al salón, donde estos demonios parecían aglomerarse sin dejar espacio para nada, solo por gusto. Pegados unos contra otros, escupían venenos y comentarios muertos. “¡Don Horacio es un respetable señor!”, “¡Castiglioni es el futuro del partido, y encima no roba!”, “¡Mundo Modelo presidente! ¿Cuál de todas? ¿Y como que cual? ¡La cola esa, por supuesto!”, eran algunos de los gritos infernales que se confundían y se encimaban, en un idioma inentendible para el humano promedio, pero que por suerte, yo logro descifrar.

Juntás desodorante de ambiente y un tsunami, ¿qué te da? Una solución

Por un momento, me detuve a contemplar el episodio de una manera más general y completa (grave error). El enorme lugar era normalmente usado como polideportivo para los estudiantes, pero esta vez fue convertido en una colmena de gusanos verdosos con una boca rodeada de dientes, utilizada para succionar almas, que caminaban de acá para allá, buscando llamar la atención. El reggaetón no tardó en aparecer. Los gritos continuaban e incluso hubieron algunos enfrentamientos que terminaron en lo mismo: el partido, el partido, el partido. Un montón de palabras sin sentido, y ninguna se refería a la idea verdadera que buscaban expresar. Eran sonidos, tan importantes como los gritos de un mono tití bajo efectos de un hongo alucinógeno.

Finalmente, llegué a mi mesa. En ella, había 3 señoras. Una era uno de estos gusanos gigantes, respirando con dificultad y chorreando ignorancia por toda la mesa. Otra, era un pequeño gnomo pelado, negro como la noche y lleno de arrugas y granos, sin lengua. La tercera señora era un insecto gigante, como una cucaracha del Limbo, sin forma definida, pero con su cuerpo anillado de color marrón respirando frenéticamente. Tenía 7 patas y un conducto rosa que terminaba en una cabeza humana destrozada, con nada más que una boca. El demonio, de esta forma, podía hablar.

Me pasaron las papeletas. ¡Eran como 7! Tenía que, literalmente, hojear la lista de candidatos. Cálculos míos indican que aproximadamente, el 70% de los votantos no sabía cómo hacerlo. Realicé una serie de chistes, comentarios groseros, dibujos, y algún que otro voto repartido entre cualquiera que no sea de Honor Colorado, y alrededor de 5 minutos después (¡5 minutos!) volví a la mesa a dejar mis numerosos votos. El bicho con la cabeza humana apuntó sus 9 ojos hacia mí, todos pestañearon en diferentes momentos, y me dijo “Te hizo sudar la elección papito?”, a lo que yo respondí con un nervioso “Eh… Eh… Casiborparamilá Soroteador Partido Colorado al poder”. Los 3 monstruos parecieron satisfechos. Así que mojé mi dedo en tinta (estoy seguro de que era jugo de bebé o algo así) y me dispuse a salir corriendo del lugar. Pero antes, algo me llamó la tención.

Habrá tenido unos 150 kilos. Era una masa horrible que se movía aplastando a los más pequeños. Era un gordo sucio, de esos gordos sucios que a simple vista te das cuenta de que su lectura no va más allá de ver las fotos de Popular, y sus únicos baños son en su propio sudor. Uno de esos gordos que quiere plata, sin importar cómo, porque no puede ser feliz de otra manera. Joder, si tuviera a la felicidad enfrente, seguramente se la morfaría con pancito y un picante fermentado y añejado.

Este rey momo del underworld se movió pesadamente, paró para leer un papelito blanco, y volvió a moverse. En su otro robusto y asqueroso brazo, logré ver que traía una riñonera. Exageradamente abultada, vale la pena decir. Su contenido me pareció obvio. Su propósito, también. Su motivación me pareció patética.

Este mensajero de las heces humanas siguió su camino antes de que yo pueda sacarle siquiera una foto, con mi mano enchanchada de tinta de bebé, me fue imposible. El puerco se metió entre la gente y llegó a una puerta. Al tratar de seguirlo, varias personas con un papelito estúpido pegado al pecho, me prohibieron el paso con la excusa de “perdón señor, esta parte es solo para funcionarios de la seccional”. Fue ahí que vi algo que me heló el alma. El gordo Satán, descargó el contenido de la riñonera en un pupitre. Las paredes de la sala estaban cubiertas de dibujos de niños y escenas felices. Un nido de creatividad y educación fue el elegido por este pseudo humano para realizar un control previo a la repartición de dinero en sobres de papel madera.

Esto no era nada nuevo para mí ni para nadie, pero de todas formas, me rompió el corazón. Traté de advertir a quienes me rodeaban, de realizar una denuncia. Pero, primero, estaba rodeado de atrocidades de rojo que me miraban como un bicho raro, ya con mi coartada revelada y mi verdadera identidad a disposición del infierno. Me ignoraban. Y segundo, apenas el gordo escuchó esto, pasó la riñonera a otro sucio, y éste a otra abominación, y así. Antes de que pudiese darme cuenta, la sala se había vaciado.

Este fue mi momento de partida. Ahí fue que supe que Horacio Cartes iba a ganar las elecciones junto a su protagonista de tantas chanchografías que contaminan la ciudad. Lilian la vendepatria obesa Samaniego. Calé Galaverna en las sombras de ellos. Entré en una profunda tristeza y salí lo antes posible de ese hervidero de podredumbre y me dirigí a la camioneta.

Cuando di media vuelta, y me dirigí a mi casa a tirarme en la cama a sentir que no podía hacer nada bueno por el mundo, rondaban las 12:34.

¡Famoso el “famoso”!

Posted: febrero 16, 2011 in Uncategorized

Oh, el horror...

Algo que todos acostumbramos decir es que “en Paraguay no hay celebridades”. Los que más se acercan son los deportistas; jugadores de fútbol que logran sobresalir en el exterior, o tenistas que… No (perdón, Ramón). En fin, los deportistas son mi obvio primer ejemplo de celebridad paraguaya. Aunque ellos alcancen el grado de “celebridad”, bajo la inquebrantable regla de que tienen que vivir fuera del país. Estúpido como los comentarios de Gabriel Cazenave, ya sé.

Los actores y músicos, por ejemplo, no van a llegar nunca a ser considerados celebridades en nuestro país. Es una triste realidad, algo así como Cerro. Esta es la parte que no comparto. No, no lo de Cerro, lo otro.

¿Por qué Andrea Quattrocchi no es una celebridad? O sea, sí, sale en tapa de TVO (puaj) y en programas televisivos, pero para esa gente (mayoría) que prefiere opinar primero y pensar después, “es una creída luego”, y “seguro que nunca estudió nada”, “se hace gua’u de la actriz esa”, y muchas más. Bueno, les tengo una noticia. ¿Listos? Ella ES actriz, y estudió mucho tiempo. Increíble, ¿no? Este es mi segundo ejemplo. Andrea Quattrocchi, celebridad de la televisión y el teatro. ¿Será que dicen lo mismo de Natalie Portman? “Esa luego tiene ahí para su Oscar y hasta al súper le lleva”.

Sigamos. ¿Qué? ¿Que ciertas modelos pueden ser consideradas celebridades? Sí… No.  Las modelos, bueno, las modelos no juegan luego. Ellas viven ahí en su mundo aparte, donde a ellas “les regalan nomás cosas”, y ninguna necesitó nunca vender su cuerpo, “yo ko no soy ni ún prostituta, no necesito luego cho. Trabajo RE bien. A esa otra lo que vo le tené que preguntar. Tipo re hendy tu pregunta”. Palabras suyas. ¡Pucha! ¡No te vaya na a pichá!

Y ahora, la parte que más me llamó la atención. La música. ¿Por qué no existen rockstars acá? Mi teoría es la que llamo La Teoría del Pequeño Pueblo. Como todos nos conocemos, y todos sabemos las cagadas de los demás, no podemos tener un rockstar. Porque el vocalista de Flou siempre está en la despensa comprando harina de maíz y palito salado, el guitarrista de Dokma es el que te pide un mil para el ñoño, y el bajista de Area 69 se sube a los micros a cantar. Tercer ejemplo.

Ojo, no estoy criticando esta actitud, solo estoy publicando los resultados de mi investigación de hace 37 años de perro

Acá HAY tele, acá HAY rock, acá HAY arte. Acá, en Paraguay, HAY celebridades. Solo que nos cuesta ver nomás. Cuesta, pero pongamos a un lado la paraguayidad podrida de la que sufrimos hace un tiempo y saquemos a la luz el ser paraguayos nomás. Criticar lo malo, mimar lo bueno.

Me despido con algo que poco o nada tiene que ver, pero vale la pena. Traído a nosotros por la magia del Facebook, nos llega este mensaje, ya automático candidato al Paraná de Mimbre:

Ruben Martinez GRANDE PRESI… ESO SOLO FUE POSIBLE GRACIAS A QUE TU NOS DEVOLVIO LA ILUSION…!!!

Como dice J.J. Bernabé: “Bue”

 

(Texto del Lunes 5 de abril del 2010, de cuando El Rock es así estaba en blogspot)

Mientras hay inundaciones y terremotos, yo estoy tomando una Pilsen en la vereda de mi casa.

Durante los deslizamientos de tierra y huracanas, yo estoy jugando fútbol. Mientras hay hambruna en el mundo, yo le tiro chipa a Carlos Torres (ladrón).

En el momento en que el mundo llora sus desastres, yo lloro el bajón que una vez más viene sufriendo Olimpia. Porque soy un indio con una Notebook. Hijo de Yakaré Valija y el Mcal López. Escucho Rebolver y La Secreta. Escupo a Roberto Carlos en la cara, en su estadio y no me importa. Soy la mosca que nunca va a dejar de molestar a Brasil. Si quiero, me gano un Cannes con un proyecto sin presupuesto. Agarro una guitarra y me confunden con Dios. Me voy a Boca y pongo en su lugar a Riquelme, a Palermo y a la argentinidad.

Tengo más plata de la que te podés imaginar. Yo cuento. Yo decido.

Vivo casi sin animales, con el agua apenas potable. Y sobrevivo. Y me las arreglo.

Recibo un balazo en la cabeza, y mientras el mundo entero llora mi muerte, yo me preparo para el Mundial. Para qué quiero un cerebro si tengo este corazón?

No hay un arquitecto sobre este planeta que me supere. Yo construyo sobre tu tierra. Mi calor humano te causa envidia, mi simpatía celos y mi sinceridad te deja boquiabierto. Me dicen campeón en corrupción, y aunque no sea cierto y exageren y hablen mal de mí para opacarme, yo intento superarme. Con tus listas. Tus estándares. Porque mi energía no se ve nunca superada por tus máquinas, por tus prohibiciones ni mucho menos por tus comentarios.

Me tenés miedo. Me respetás. Si yo levanto la voz, vos te callás y bajás la mirada.

Independizo países. Genero territorios nuevos. Soy el único en la historia que nació dos veces. Trataste de extinguirme, pero prevalezco. Siempre prevalezco. Porque no podés contra mí. Por eso, hago un gol y lo celebro con una danza de guerra. Porque soy un guerrero. Soy un soldado. Y por eso, prefiero morir a verme derrotado. Con la espada o con la pluma, no pierdo batallas. Puedo escribir palabras que te transportan a un mundo que nunca vas a vivir.

Triunfo donde quiera, cuando quiera. Te dije en la cara, en tu país, en tu casa, frente a tu familia, mil y una veces: “Soy el mejor. Soy el número 1… Seguro.” No intentes superarme. Sólo admiráme.

Hijo de la tierra roja y las naranjas, criado con mbejú, chipa yakaré y reviro. Soy el salvaje más glam que vas a encontrar. Soy el “nderakore”, el “mbochi!”, el “por qué pio?”, el “silla cable”, el “Romerito todos te quieren”, el “La mitákuña ko ichico porà sente nomás”, el “jaijue pete”, el “que pucha che ra’a”. Soy el letrado, el sucio, el que pone garra. Soy el que grita. Soy el que llora con los dientes apretados y tu cráneo en mis manos.

Soy el que necesita de su gente. Estoy hecho para mi tierra y mi pueblo. Soy el orgullo de la Naturaleza. Soy el centro. Me arrastro, me ensucio, me lastimo, pero siempre llego. Itaipú y Yacyretá no me reflejan. Crecí con mano de obra libre y patriota. Mi esposa y mis hijos van a defender mi cadáver con uñas y dientes. No busques problemas. No provoques al jaguareté. No juegues con el yakaré. No molestes al taguá.

Puedo amarte con toda mi alma.

No intentes cambiarme. No hay nada en qué mejorarme. Estoy por encima. No entenderías.

Amame.

Odiame.

Pero no me ignores. Ni lo intentes.

No podrías.

Los zombis no saben leer

Posted: diciembre 23, 2010 in Uncategorized

No tiene mucho que ver, pero... Tiene nio que ver.

Sí, soy yo de nuevo. Sí, publico un nuevo post con la palabra “zombi” en el título. Simpático, escribí el título antes que el texto. Rompí una de las “leyes protocolares” de la redacción. Pero por supuesto, vos no sabes nada sobre eso, ¿no? Porque sos paraguayo. Ergo, sos estúpido. No lees.

Al menos, eso es lo que nos quieren meter en la cabeza.

Si nos ponemos a buscar estadísticas y datos sobre la venta de libros, o encuestas con preguntas como “¿cuántos libros leíste este año?” hechas en el centro de Asunción o, no sé, en Yaguareté Forest, los resultados van a ser apocalípticos. “Uno de cada 1 millón de paraguayos compra un libro por placer, cada década”, “los jóvenes paraguayos de hasta 27 años, leyeron en promedio – 23 libros en sus vidas”, y no va a faltar el clásico “los hombres saben leer menos, las mujeres escriben y compran menos libros, pero son los jaguá callejeros de la zona del microcentro los habitantes con mayor índice de lectura”. Todo un clásico, ¿verdad?

Bueno, esta clase de estadísticas tampoco mienten, ya sé. Los paraguayos no leen. Los zombies, tampoco. La diferencia está en que uno tiene un pedazo de carnaza de segunda en lugar de cerebro, y solamente camina por la vida persiguiendo lo que pueda comer, y el otro, es un muerto que revivió (turum, plá!). Gracias.

El paraguayo no es estúpido, sino que simplemente, podría ser más culto. Hey, ¿y por qué no? Ya no hace falta ni gastar mucha plata en libros, la mayoría los encontramos en internet. Revistas hay de sobra en peluquerías, hospitales, consultorios, y en el baño de mis padres. Prometo que hay temas de interés para TODOS. La lectura es un hábito, hay que ejercitarlo y de a poco se volverá una costumbre. Podés empezar leyendos artículos de Maxim o Playboy, en serio. Podés leer Harry Potter y Twilight también, que pucha. Hasta te puedo aceptar que leas “Eat, Pray, Love” traducido al español de Eshpaña si querés. En poquísimo tiempo tu vocabulario se va enriquecer, vas a poder opinar sin sonar como un Neanderthal enfermo en pañales y vas a querer devorarte otro libro. Pero un pasito a la vez.

Los cómics son altamente recomendables para los niños y pubertos, por ejemplo. Las Maxim y Playboy, no.

La posibilidad de crecer está ahí nomás, más servida que nunca. Todos salen ganando, vos incluido. Si solamente pensás en rugby, el Rally y en “las pendejas oluo que puta vao chupá y cogé puta y vao pearle a ese queroso oluo kore la camioneta de mi iejo maté porque estaba masiado en pedo oluo”, también podes leer. No, en serio. Podés papito. Metele pues, te va hacer muy bien.

Tené en cuenta que Calé lee. Y creo que su vocabulario rebuscado y sin sentido, especial para intimidar al ignorante, es la única virtud que posee este zombi moral, y la única razón por la que logró posicionarse en un lugar desde donde puede jugar como se le antoje con tu esfínter. Y él es solo uno de muchísimos ejemplos así. Aunque suene increíble, alguien decente en la posición de este ratasaurio podría hacer mucho bien a mucha gente. Podrías ser vos.

Creciendo así, algún día, si te descuidas y la Virgen quiere, o la no virgen también, y si se nos dá y todo sale bien, de por ahí, tengamos una industria literaria y todo. Trabajos, plata, cultura. ¿Qué más podés pedir?

Siempre con lo nacional como prioridad, te dejo esta tarea:

Buscá libros. Comprá libros. Lee libros.

O, si preferís ser un zombi, hacé como Juan Carlos Amoroso y Javier Torrente, y sé bien un zombi.

¡Oh, es moda, bebé!

Posted: noviembre 16, 2010 in Uncategorized

El concepto de la moda está más que presente hoy en día, hasta en un cocido con coquito. Se suele decir que la moda es casi un instinto del ser humano, como el instinto de

"Un gigantolo's con extra bacon lo que es súper chic"

supervivencia, reproducción o de asustarnos de las novelas nacionales.

“Hasta los cavernícolas ya tenían sentido de la moda, cuando se imitaban los tapados de piel y peleaban por quién tenía el más lindo” me dijo una vez alguien, no me acuerdo más quién, quizá debido a la estupidez de su comentario (mamá, si fuiste vos, bola es, claro que me acuerdo y no fue estúpido tu comentario).

La verdad es que la moda no siempre estuvo con nosotros, porque vamos na, ningún cavernícola se preocupaba por pelear con el tigre dientes de sable “más lindo”, para tener más onda. Simplemente buscaban abrigarse y en algunos casos, buscaban los animales más grandes y peligrosos (hoy en día representados por Mazizo Torres, Jaeggli y por qué no el siempre bienvenido en este blog, Kike Casanova) para simbolizar su hombría y poderío. A Pedro Picapiedras no le importaba la moda. No, no, no. Tenía un dinosaurio de perro, a quién le importaría? Bueno ya, como me dice mi señora novia cuando me paso de divagues: “BASTA”.

La realidad de la moda data del siglo XVI en Francia. Cuando un emperador, príncipe, cacique, o si bien vamos al caso, “reina”, decretó una manera de vestir. Él y sus “diseñadores”, definirían la manera de vestir del pueblo, y cada tanto, cuando a él se le cante, esa tendencia cambiaría. A la gente le encantó (la gente de la alta sociedad europea, a los demás lo que les encantaba era comer cada tanto y no enfermarse de la plaga y morir con muecas feas).

Fue ahí que todo empezó. Fue un efecto peor que el de Larissa Riquelme en el mundial (hablando de eso, tengo una pregunta. Por qué siempre a Perú? Ahí nomás se va a “trabajar” ella. Que Playboy Brasil, que el diario Marca de España, que esto y aquello, pero siempre está en Perú ella. Y encima, le critican por gorda otra vez. Es posible, yo la conocí en una pollaa, señorita), y ese efecto se extendió por toda Europa rápidamente, de manera sorprendente. Y como siempre, algo que hoy es de “libre elección”, se inició como algo impuesto.

La moda evolucionó mucho a través de todo este tiempo y ahora es casi una expresión artística. Hoy, mucha gente opina que ya no hay nada que descubrir o inventar. Sólo renovar, sólo mejorar, sólo volver a traer lo anterior, pero adoptado a lo actual. La verdad es que yo no sé tanto del tema, pero sí se que en Paraguay la moda bien nuestra, de pura producción nacional, está naciendo y creciendo. Y es algo que vale la pena apoyar, y ojalá que eso esté de moda, y no ciertos desórdenes alimenticios para verte “más enferma, más fashion” o la súper moda creciente de los jóvenes de tener cero cultura general, pero muchos condones y camionetas chocadas de papá.

(Sí, a vos me refiero. Pelotudo).

 

 

Estamos a favor de los huevos fritos Y los pollitos

1. Decimos groserías.

2. Estamos a favor de salvar a los carpinchos.

3. Somos un blog de opiniones reales, actuales e importantes. Laputamadre. (Viste?).

4. Cuando vamos a un karaoke, le tiramos cosas a los grupos de chicas que cantan Desesperada, de Marta Sanchez.

5. No tenemos nada que ver con Justin Bieber.

6. Nuestra meta es divertirte Y! educarte, que mágico no?

7. No hablamos sobre programas de baile.

8. Nos adentramos en las noticias y te las presentamos con propiedad (viste lo que fue Quattrochi el otro día? Demasiado bien baila).

9. No coimeamos a los zorros, los confundimos con nuestro don de la palabra y nuestros deliciosos pechos.

10. Le ponemos ketchup a todo.

11. Algún día, si te portas bien, quizá pongamos tu foto en algún post que no tenga nada que ver contigo, ni con cosas buenas.

12. Somos el futuro del periodismo gonzo-pop paraguayo.

13. Cuando te llamamos y nos atendés, no decimos ¨Hola, quién sos?¨.

14. Si cuando vos llamas y te atienden, decís eso, basta. Es odioso.

15. Salvamos también a los apere`a.

16. Salvamos a los bosques.

17. Salvamos a las ballenas.

18. No, espera, pero acá no hay ballenas. Salvemos a los carpinchos nomás otra vez.

19. Salvamos a los carpinchos, otra vez.

20. Repetimos muchas cosas, pero igual somos simpáticos.

21. Repetimos muchas cosas, pero igual somos simpáticos.

22. No le damos prensa a Norita Rodríguez.

23. Defendemos tus derechos de consumidor.

24. Legalícenla.

25. A la prostitución, digo.

26. No, mentira. Fue un chiste.

27. A veces hacemos chistes malos y se nos va la onda. Eso demuestra que somos gente común, como vos.

28. O un poquito más linda capaz, no sé.

29. Si querés, vamos a estar en el Facebook y en el Twitter. Te gusta esto? RT?

30. Te contamos que si sos un ñoño, sos un ñoño. Alzate los pantalones, tragate tu inhalador, y anda levantá.

31. Chilavert, te bancamos.

32. Kike Casanova, en serio en serio, a vos no.

33. Ponemos nuestras empanadas entre pancitos, y no te invitamos nada.

34. Estamos gordos, como vos.

35. Al pasarte el tereré, la bombilla no hace esa extraña erupción de saliva. Eso es asqueroso.

36. Creemos que las mujeres lindas no defecan.

37. Queremos lo mismo que vos, comer carpincho.

38. Nos olvidamos de muchas cosas, como vos.

39. Nos burlamos de la gente que va al rally, como vos.

40. No tenemos errores ortográficos, como ciertas otras personas que escriben ciertos otros blogs y/o revistas que no vamos a nombrar, como la Wild.

41. Uuuhhh, en tu cara.

42. Lari, demasiado banda ya sos. Bajá na un cambio, ami.

43. Acabaste de leer la lista más mierda de la historia de las listas mierdas. Por algo será.