Archivos para octubre, 2010

Estamos a favor de los huevos fritos Y los pollitos

1. Decimos groserías.

2. Estamos a favor de salvar a los carpinchos.

3. Somos un blog de opiniones reales, actuales e importantes. Laputamadre. (Viste?).

4. Cuando vamos a un karaoke, le tiramos cosas a los grupos de chicas que cantan Desesperada, de Marta Sanchez.

5. No tenemos nada que ver con Justin Bieber.

6. Nuestra meta es divertirte Y! educarte, que mágico no?

7. No hablamos sobre programas de baile.

8. Nos adentramos en las noticias y te las presentamos con propiedad (viste lo que fue Quattrochi el otro día? Demasiado bien baila).

9. No coimeamos a los zorros, los confundimos con nuestro don de la palabra y nuestros deliciosos pechos.

10. Le ponemos ketchup a todo.

11. Algún día, si te portas bien, quizá pongamos tu foto en algún post que no tenga nada que ver contigo, ni con cosas buenas.

12. Somos el futuro del periodismo gonzo-pop paraguayo.

13. Cuando te llamamos y nos atendés, no decimos ¨Hola, quién sos?¨.

14. Si cuando vos llamas y te atienden, decís eso, basta. Es odioso.

15. Salvamos también a los apere`a.

16. Salvamos a los bosques.

17. Salvamos a las ballenas.

18. No, espera, pero acá no hay ballenas. Salvemos a los carpinchos nomás otra vez.

19. Salvamos a los carpinchos, otra vez.

20. Repetimos muchas cosas, pero igual somos simpáticos.

21. Repetimos muchas cosas, pero igual somos simpáticos.

22. No le damos prensa a Norita Rodríguez.

23. Defendemos tus derechos de consumidor.

24. Legalícenla.

25. A la prostitución, digo.

26. No, mentira. Fue un chiste.

27. A veces hacemos chistes malos y se nos va la onda. Eso demuestra que somos gente común, como vos.

28. O un poquito más linda capaz, no sé.

29. Si querés, vamos a estar en el Facebook y en el Twitter. Te gusta esto? RT?

30. Te contamos que si sos un ñoño, sos un ñoño. Alzate los pantalones, tragate tu inhalador, y anda levantá.

31. Chilavert, te bancamos.

32. Kike Casanova, en serio en serio, a vos no.

33. Ponemos nuestras empanadas entre pancitos, y no te invitamos nada.

34. Estamos gordos, como vos.

35. Al pasarte el tereré, la bombilla no hace esa extraña erupción de saliva. Eso es asqueroso.

36. Creemos que las mujeres lindas no defecan.

37. Queremos lo mismo que vos, comer carpincho.

38. Nos olvidamos de muchas cosas, como vos.

39. Nos burlamos de la gente que va al rally, como vos.

40. No tenemos errores ortográficos, como ciertas otras personas que escriben ciertos otros blogs y/o revistas que no vamos a nombrar, como la Wild.

41. Uuuhhh, en tu cara.

42. Lari, demasiado banda ya sos. Bajá na un cambio, ami.

43. Acabaste de leer la lista más mierda de la historia de las listas mierdas. Por algo será.

 

 

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El suricato nuevo

Publicado: octubre 14, 2010 en Uncategorized

 

Suri Castoñeira

Tenía ya dos semanas de antiguedad. Entré, para nada confiado. Olfateando. El lugar se veía sencillo pero elegante y, por sobre todo, profesional. Esa definición  fue lo que más me asustó. Profesional. El concepto de ¨profesional¨ nos dirige a un mundo cuadrado, de sangre fría e infinidad de bolígrafos. Pero me encontré con un nuevo significado. El de gente que sabe lo que hace, con buena onda y música de fondo, y que no puede mantener un bolígrafo por más de 4 horas en la mano o la mesa, sin que se pierda en la oscuridad de lo desconocido.

Saludé, subí las escaleras y me senté frente a una computadora compartida (la mía tardaría un par de días). Recibí las primeras indicaciones de mi nuevo jefe y mentor, el señor Kent (no, no el que vuela. No, no, tampoco el que da cáncer, este es el que escribe, come, toma y ama a la guitarra casi tanto como a su esposa). Me pareció un buen ambiente. Me adaptaría, como suricato sigiloso.

La revista Alacarta aparecía ante mí como uno de esos platos raros, que nunca probaste en tu vida. Ya lo viste un par de veces, en tele o revistas, siempre te causó curiosidad, pero cuando lo tenés en frente, lo pensás dos veces. ¨Y si como una parte que no debería comerse?¨, ¨y si termino vomitándolo?¨, ¨y si me da diarrea?¨, son las clases de pensamientos que todos tenemos al iniciarnos en un mundo así. Un mundo gourmet. Gourmet. ¨No uses mucho la palabra gourmet al escribir artículos¨, me había dicho el Kent que se banca a la kriptonita. Anoté el consejo, y continué instruyéndome en este ambiente nuevo y extraño. Me gustaba. Me tiré en la arena a descansar, mirando a ver si alguien cazaba alguna serpiente.

Me gustaba porque me rodeaba de gente muy capaz, profesional, capa, que no perdían la amabilidad, el buen humor o la felicidad ni, al mismo tiempo, la compostura. Tuve el placer de conocer a un par de fotógrafos/as que trabajan con nosotros, una de las cuales tenía la facilidad de gritarle groserías y ofensas a la gente de la calle en perfecto francés, guaraní, o argentino (sí, argentino), y al momento siguiente era más pro y con más clase que Annie Leibovitz. Con el otro miembro de esta peculiar especie, tuve la oportunidad de compartir algunos tragos, buena música y muchas risas. Ok, fueron muchos tragos también, lo admito. Pero sí, el suricato sigiloso estaba siendo aceptado en la manada, de a poco. Pero volvamos a los fenoles de la oxidación de mi vino mental. (Me salió bien esa, no? Sí, ya sé).

Gourmet era la primera palabra de una larga lista de ausentes en mi diccionario. Pero me pedía paciencia a mí mismo. Y me la daba. Porque el sauvignon y el parietal, el wine educator, los sabores étnicos y el cous cous, la fécula de mandioca, salsa de puerros, salteados y los innumerables nombres de los locales más finos, elegantes y exclusivos, me sabrían esperar… ¿Verdad?

No, no tanto. Así que hice lo siguiente. Una pequeña lista de términos habituales, seguidos de lo que yo pensé que significaban y, finalmente, lo que realmente significan. Empecemos con 3. Van:

Gourmet.
Lo que yo creía: comida que se sirve minúsculamente en platos raros. Siempre con una consistencia gomosa. Todas llevan paté, y/o pescado. Se disfrutan con champagne y te aflojan el estómago. Casi como un terere rupa con más clase que el sandwich de milanesa de dos mil quinientos que te comés a las 9 am.
Lo que realmente es: un vocablo francés que significaría ¨gastrónomo¨, o sea, como todos sabemos, obviously (inglés sobrepronunciado, a ver: ¨obviusly¨. Bien), una persona entendida o aficionada a las comidas exquisitas. También se usa como término para adjetivizar a aquellas comidas de elaboración refinada, chuchi, o pipí cucú.

Cepa.
Lo que yo creía: 1. del verbo ¨saber¨, escrito de la mano de un triste orangután limitado. 2. la raíz de alguna planta, así tipo de esas de Super Mario, que te miran mal y escupen bolas de fuego.
Lo que realmente es: el tronco de la vid (la planta de la uva). De él brotan las uvas, de las uvas se extrae el vino, y del vino se extraen ciertos factores orgásmicos que explicaremos en otra ocasión. Cada cepa es distinta una de otra, y muchas veces, se mezclan para elaborar un mejor vino. Eso es un vino ensamblado. Y cuando uno de ellos proviene de una misma cepa al menos en un 80%, se llama varietal. El que no anotó, se jode.

Sudoración.
Lo que yo creía: 1. (risa de boludo, mirada pícara, juego de manos y pies inquietos). 2. Problema bastante desagradable de algunas personas, especialmente en esas mujeres que huelen a cluoté de cebolla (la rompí una vez más, sí, sí).
Lo que realmente es: una técnica para cocinar verduras. Las mismas se colocan en una pequeña cantidad de grasa a fuego lento. No deben dorarse ni perder color durante este proceso.

Y así, de a poco, me voy defendiendo. Porque todos sabemos que el mundo gourmet tiene esa extraña atracción que no podemos negar. Así como cuando jugás con un escarbadiente, ves televisión argentina, escuchás a la novia del mundial o no te aguantás las ganas de mirar directamente a un eclipse.

Rápidamente, el suricato correteó entre la manada y se metió a la madriguera, sólo para sentir cómo sería su nuevo hogar.